¿Apropiadas o impuestas? / José Martín Bageneta

La dicotomía en el título, sin ánimos de contar el final de la película, se resuelve en la primacía de la imposición. Comienzo evidenciando que el trabajo no persigue una respuesta cerrada, sino dar cuenta de la complejidad del universo organizativo del campesinado mexicano. Algunas de las preguntas, que interpelan las experiencias de la región tienen por eje común la centralidad (o carencia de ella) en las decisiones de los sujetos sociales que conforman los agrupamientos. Este no es un problema “novedoso” sino que constituye una matriz recurrente.

El devenir histórico -con particularidades- evidencia a partir de mediados del siglo XX la propulsión desde el Estado nacional y –luego- organizaciones de la sociedad civil de formas asociativas en el agro mexicano y en la región. Ante el corrimiento del aparato estatal de la mano del neoliberalismo muchas de estas entidades “promotoras” ganaron gran importancia en los procesos organizativos.

El caso del Grupo Cooperativo Quali se desarrolla desde la década de 1980 bajo la fuerte presencia de una pareja de “fundadores” que transitan desde perfiles de educación popular hacia empresariales. Se complementa con dos eslabones más: agroindustria, que procesa el amaranto y hace alimentos y, una comercializadora; supuestamente, cooperativas cada cual.

El grupo está ubicado en la región Mixteca-popoloca y lo integran, distribuidos en 80 cooperativas (“grupos”) de sembradores, alrededor de 1088 campesinos indígenas. El territorio cuenta con múltiples indicadores de marginalidad históricos como son –entre otros- sus condiciones naturales, altos grados de aridez y una constante expulsión de población originaria.

A su vez, el Grupo que es una unión, reúne a aquellas asociaciones de base (sembradores, agroindustria y venta) y se acopla en lo que denomino una “estructura organizacional general” con otras dos uniones. Una de las cuales cumple –bajo distintas formas legales- desde el comienzo el rol de obtención de fondos de fundaciones internacionales, como Ford y Hilton, y organismos estatales. Si bien esos recursos se dirigen primeramente a habitantes rurales, en forma de obras hídricas, con la crisis de los donantes (desde 2008), comienzan a ser utilizados como alicientes para los sembradores de amaranto.

En vínculo con la anterior, la asociación es galardonada con un número significativo de premios nacionales e internacionales, así como señalada como modelo de desarrollo por diversos estudios. Allí encuentro un círculo de retroalimentación entre capital cultural-social que reúne principalmente el fundador (que gana en 2010 por su acción en Quali un reality show de importante difusión) y la obtención de capital económico. De hecho, como demuestro, es la propia pareja la que ha escrito su historia.

La hipótesis que sostengo es que Quali, progresivamente y de la mano del éxito del neoliberalismo, alcanza una forma impuesta de organización. Imposición que se corrobora en la primacía de una tecnocracia socio ambiental con la toma de decisiones sobre elementos técnicos ajenos a los campesinos y, asimismo, si bien porta discursos sociales y ambientales, el modelo de “éxito” es empresarial con una territorialización expansiva tras la demanda agroindustrial.

Afirmación que corroboro en base a un cúmulo de distintos materiales a los que interpelo a través de variables con eje en la comprensión del proceso organizativo. Resulta, entre aquellas, central que las esferas superiores de la cadena del grupo (comercio y agroindustria) –con los “fundadores” como figuras carismáticas- determinan los volúmenes y evolución de la siembra, hay una línea descendente de orden técnica evidente. Los campesinos son ejecutantes de criterios que no deciden.

Además, reflejo un hecho paradojal de la tecnocracia, ya que los sembradores limitan –salvo otras pocas actividades- su participación al amaranto y su ciclo del cultivo, tras la determinación de los ingenieros agrónomos; mientras que su permanencia se debe ante todo a que reciben las obras hidráulicas (tanques y ollas) como beneficios diferidos por formar parte de los agrupamientos.

Encuentro la ausencia de elementos determinantes de la economía popular ya que las decisiones no nacen desde la base social sin importar rol, ni capital. A su vez, comparto con los lectores que ese rasgo es articulado en el relato de los propios fundadores que sostienen la necesaria vía tecnocrática que –progresivamente- adoptan.

Creo que la imposición tecnocrática no inhabilita el reconocer que Quali implica consecuencias sumamente positivas por la llegada de recursos a los cuales los campesinos les sería imposible (o dificultoso) alcanzar. La contradicción, como busco reflejar en el escrito, se afinca en las bases dependientes del vínculo construido.

Concibo que uno de los posibles aportes del libro es que interpelo la necesidad de reconocer que las formas solidarias emergen en base a sujetos sociales y condiciones estructurales que les son previas y que las explican. Entiendo que es preciso sopesar todos los aspectos materiales y culturales que hacen al quiénes de la organización. Este punto obvio, no siempre es tenido en cuenta por los estudios y políticas para estos actores.

En cuanto a la base metodológica, si bien articulo herramientas de los enfoques cualitativo y cuantitativo, las entrevistas a distintos integrantes de la organización son sustanciales, habiendo realizado más de veinte, con foco –para su selección- en criterios de orden teórico, como fueron –entre otros- el grado de responsabilidad en la organización y el tiempo de pertenencia.

Finalmente, comparto que al libro lo divido en tres partes. En la primera conformo el estado del arte sobre la economía popular en el agro latinoamericano y –centralmente- su forma cooperativa en México. Dedico un apartado a los estudios sobre al tema de la apropiación organizacional de los campesinos y las reflexiones en torno a las formas que asumen y las razones para hacerlo. La segunda me adentro en el caso en cuestión, en un primer momento reseño su historia para luego pasar al análisis de las variables de la hipótesis. En la tercera me detengo, en función de las dos instancias previas, en aportes y reflexiones posibles no sólo en términos de la investigación, sino políticos organizativos a los propios actores.

Bageneta, José Martín (2020). ¿Apropiadas o impuestas?: economía popular en el agro mexicano y el Grupo Cooperativo Quali. Teseopress.

Disponible (descarga gratuita): https://www.teseopress.com/apropiadasoimpuestas/