Sobre el concepto de financierización / Emilia Buccella

Sobre el concepto de financierización[1]

La desregulación acelerada de los flujos financieros a escala global, que comenzó a fines de los años setenta y se exacerbó en los años noventa, ha alentado un creciente debate en torno al rol de los mercados financieros y su función en la economía.

La literatura que promueve la supremacía de las finanzas en la economía destaca como principal argumento que el mercado financiero asigna los recursos de manera más eficiente que el Estado y las grandes corporaciones. Por lo tanto, orientar el gobierno corporativo y estatal a satisfacer los intereses de los accionistas y tenedores de bonos en el mercado beneficia a la sociedad en su conjunto. La teoría principal-agente (Jensen y Meckling, 1976), en la que el principal es el accionista y el agente la conducción corporativa, busca validar teóricamente esta idea y mostrar la ganancia de eficiencia económica global que genera el control de la asignación de los recursos corporativos por parte del mercado de capitales (Lazonick y O´Sullivan, 2000).

Las corrientes heterodoxas han acuñado con el término financierización una crítica extensa al creciente dominio de las finanzas en la economía real. Si bien el origen del término puede remontarse a las últimas décadas del siglo XX, no fue hasta los últimos años de ese siglo que adquirió notoriedad. Su popularización generó una multiplicidad de estudios de diversa procedencia teórica que no referencian una definición comúnmente aceptada del mismo (Epstein, 2005; Mateo, 2015) y cuyo significado admite una variedad de interpretaciones (Lapavitsas y Powell, 2013).

Epstein da una definición amplia del fenómeno de financierización: “la financierización se refiere a la creciente importancia de los intereses financieros, los mercados financieros y los agentes e instituciones financieras en el funcionamiento de las economías nacionales e internacionales” (Epstein 2005, p. 3, traducción propia). Desde la corriente marxista, Lapavitsas y Powell (2013) definen a la financierización como un proceso de cambio estructural de las economías capitalistas avanzadas caracterizado por un mayor involucramiento de las corporaciones no financieras en actividades financieras en mercados abiertos; una orientación de los bancos comerciales hacia actividades vinculadas a la mediación en mercados abiertos y préstamos a particulares; y una mayor vinculación de los hogares con el sistema financiero formal, muchas veces con el fin de satisfacer necesidades de salud, educación, vivienda, etc.

Boyer (2000) se refiere a un nuevo régimen de acumulación liderado por las finanzas en el cual la imposición de normas financieras supone una arquitectura nueva y coherente de la gobernanza de las firmas, la regulación del mercado laboral y los objetivos de política monetaria y fiscal. Con un modelo dinámico de corto plazo de economía cerrada (inspirado en Estados Unidos durante la década de los noventa), el autor destaca que bajo esta nueva configuración de supremacía institucional de las finanzas globales las posibilidades de estancamiento económico secular crecen junto a la inestabilidad macroeconómica y la desigualdad social.

La mayor parte de la literatura sobre la cual se erigen las distintas definiciones de financierización corresponde, sin embargo, a estudios sobre economías avanzadas. Un menor número de trabajos han analizado la emergencia y las características y especificidades del proceso de financierización en economías emergentes y en desarrollo. Aunque en los últimos años se ha despertado un creciente interés en la temática.

Painceira (2009, 2010) se centra en ciertos aspectos de la dimensión internacional de la financierización. De acuerdo con el autor, los procesos de liberalización financiera han permitido un aumento de la integración financiera entre los países desarrollados y en desarrollo en las últimas décadas; por lo que la conexión entre los flujos internacionales de capital y la gestión de liquidez se ha vuelto más estrecha en los últimos años. Painceira destaca el papel esencial de los bancos centrales cuya política de acumulación de reservas internacionales ha dado lugar a transferencias netas de capital desde los países en desarrollo a los países desarrollados. A la vez que su responsabilidad en la gestión de la liquidez interna ha sido performativa de las condiciones financieras domésticas.

Powell (2013) reconoce a la financierización como uno de los fenómenos centrales del mercado mundial contemporáneo, que tiene a la profundización de los circuitos internacionales de mercancías y capital monetario, la internacionalización de la producción y la utilización del dólar como dinero
mundial como características distintivas. Esto supone transformaciones en el comportamiento y relaciones entre firmas, bancos y hogares particulares; cuyas tendencias o trayectorias de comportamiento adoptan en la periferia una forma subordinada, moldeada por las relaciones imperiales entre los estados. El autor sostiene sobre las formas distintivas que adopta la financierización en los países en desarrollo:

La financierización subordinada implica la subyugación de las políticas monetarias internas a los imperativos del capital internacional; el giro de las corporaciones nacionales hacia los mercados globales que requieren participación en derivados, la asunción de riesgo de mercado y la entrega de ganancias a los inversores extranjeros; y el consumo financiado con deuda por una élite que busca mantener su riqueza en dinero mundial” (Powell 2013, p. 3, traducción propia).

En línea con la literatura sobre financierización subordinada, Bortz y Kaltenbrunner (2018) sostienen que la mayor parte de los estudios de financierización en economías subdesarrolladas están basados en análisis dentro de economías domésticas y sobre decisiones a escala nacional, derivados del comportamiento típicamente observado en economías anglosajonas. En este sentido, los autores proponen ampliar el objeto de análisis mediante el estudio de los cambios en los mercados financieros internacionales y la forma en que estos se relacionan con los agentes económicos en los años recientes. La subordinación monetaria y financiera ha determinado una mayor volatilidad de los flujos de capitales asociados con fuertes repercusiones en la economía doméstica de la mano de una creciente presencia de bancos extranjeros y otros inversores no bancarios en los mercados financieros de las economías en desarrollo. A esto se suma el menor compromiso por parte de los inversores a invertir en activos de largo plazo en estas economías (que mayormente siguen siendo realizadas en monedas de países avanzados) junto a mayores tasas de interés frente a la posición dominante del dólar. Asimismo, Bortz y Kaltenbrunner señalan el creciente endeudamiento del sector privado no financiero, que a diferencia de las economías desarrolladas que cuentan con mercados de capital domésticos relativamente grandes y líquidos, el endeudamiento ha tenido lugar en moneda extranjera y en centros financieros off-shore.

La modalidad específica que adopta la financierización en los países de América Latina y el Caribe es analizada en el volumen editado por Abeles, Pérez Caldentey y Valdecantos (2018). En el mismo, dichos autores advierten que la tasa de inversión real en los países de la región se redujo ante el aumento de la rentabilidad relativa en el sector financiero, y desde la década del ochenta no volvió a alcanzar los niveles registrados en las dos décadas previas (CEPAL, 2018). Por otra parte, los autores señalan una reducción de la participación de los salarios en el ingreso en los países de América Latina desde mediados de la década del setenta, siendo la región en desarrollo que ha enfrentado la mayor liberalización de los flujos de capital. De esta manera, desde una perspectiva cepalina, hacen hincapié en el vínculo entre la financierización y dos de los problemas históricos de los países latinoamericanos: el rezago tecno-productivo y la distribución del ingreso. En este sentido, Abeles, Pérez Caldentey y Valdecantos alertan sobre “(…) los riesgos de analizar el proceso de financierización en forma aislada, como si se tratara de una problemática estrictamente macroeconómica, desvinculada de la dinámica social y productiva. En otras palabras, como si el riesgo de una fuga de capitales (una posibilidad siempre latente luego de los procesos de desregulación y apertura financiera de las últimas décadas) no condicionara, por ejemplo, la política impositiva de un país (en particular aquella que persigue objetivos redistributivos) o como si el sesgo cortoplacista en la toma de decisiones no tendiera, en la práctica, a esterilizar buena parte de los esfuerzos nacionales de política industrial y tecnológica (cuando estos existen), que involucran proyectos de inversión con plazos de maduración mucho más largos que los admitidos por la lógica de la financierización” (Abeles, Pérez Caldentey y Valdecantos 2018, p. 20-21)

Notas

[1 ] Algunos fragmentos del presente documento pueden encontrarse en los artículos:
Chena, P. y Buccella, E. (2018): Financierización, inestabilidad y crisis. Las consecuencias del dominio del Valor Financiero en la Argentina. En Chena, P. y Biscay, P. (2018): El Imperio de las Finanzas (pp. 53- 85). Buenos Aires: Miño y Dávila.
Chena, P., Buccella, E. Y Bosnic, C. (2018): Efectos de la financierización en el cambio tecnológico en América Latina. En Abeles, M., Pérez Caldentey, E. y Valdecantos, S. (2018): Estudios sobre financierización en América Latina (pp. 95-139). Santiago de Chile: CEPAL. Disponible en: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/43596/6/S1700173_es.pdf

 

Bibliografía

Abeles, M., Pérez Caldentey, E. y Valdecantos, S. (Eds.): Estudios sobre Financierización en
América Latina. Santiago de Chile: CEPAL. Disponible en:
https://www.cepal.org/es/publicaciones/43596-estudios- financierizacion-america-latina

Bortz, P. y Kaltenbrunner, A. (2018). La Dimensión internacional de la financierización en economías
subdesarrolladas. En Chena, P. y Biscay, P. (2018): El Imperio de las Finanzas (pp. 85-108). Buenos Aires: Miño y Dávila.

Boyer, R. (2000). Is a Finance-led Growth Regime a Viable Alternative to Fordism? Economy and
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Jensen, M. y W. Meckling (1976). Theory of the firm: managerial behavior, agency costs and
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Lapavitsas, C., & Powell, J. (2013). Financialisation Varied: A Comparative Analysis of Advanced
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Lazonick, W. y O’Sullivan, M. (2000). Maximizing Shareholder Value: A New Ideology for Corporate
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Mateo, J. (2015). La financiarización como teoría de la crisis en perspectiva histórica. Cuadernos de
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Painceira, J. P. (2009, February). Developing Countries in the Era of Financialisation: From Deficit
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http://www.researchonmoneyandfinance.org/media/papers/RMF-04-Painceira.pdf

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Powell, Jeff. (2013). Subordinate Financialisation: A Study of Mexico and Its Non- financial
Corporations. PhD thesis, SOAS, University of London. http://eprints.soas.ac.uk/17844