Reestructuración, calidad y trabajo. El caso de la pequeña y mediana producción vitivinícola de Mendoza / María Brignardello

Tesis para optar al grado de Magister en Estudios Sociales Agrarios, FLACSO Sede Argentina.

Esta Tesis se ubica dentro de la línea de estudios agrarios que busca conocer cómo los procesos de integración a nivel mundial están transformando la organización de los sistemas agroalimentarios, y de qué maneras estas fuerzas globales son mediadas y traducidas en el terreno de lo local (Buttel, 1997; Friedman, 1980). Asimismo, se parte de una concepción no determinista del desarrollo del capitalismo en el agro, reconociéndole ciertas especificidades, aunque sin afirmar su completa diferenciación respecto de otras formas productivas (Friedmann, 1980).

Específicamente, desde la década de 1980 se producen cambios significativos en un segmento específico del modelo productivo vitivinícola mendocino vigente hasta ese entonces, orientándose a la elaboración de productos diferenciados, a partir de pautas de producción más flexibles, inclinando la modalidad de crecimiento hacia las exportaciones, aunque manteniendo, en distintos grados de importancia, las demandas del mercado interno (Bocco y Neiman, 2001; Neiman, 2003; Goldfarb, 2005). En este contexto, el eslabón agroindustrial, comienza a condicionar las características de la mercancía agrícola de los productores viñateros, ejerciendo un control creciente sobre las uvas producidas, como parte de un movimiento de incorporación, que no es homogéneo, ni lineal, y presenta ciertos límites por la especificidad del sector, de la producción agropecuaria a la dinámica del capital industrial (Gutman, 2000; Teubal, 1999).

Ahora bien, estos procesos de reestructuración incidieron diferencialmente en los agentes involucrados en este escenario, consolidando la hegemonía de aquellas bodegas que lograron re-adaptarse a las convenciones de calidad mencionadas, significando la quiebra de grandes bodegas tradicionales del sector (Boccoet al. 2007). Al mismo tiempo, numerosos viñateros pequeños y medianos no logran continuar en la producción, encontrándose ya en posiciones desventajosas debido a crisis anteriores. Paralelamente, se profundiza la precariedad e inestabilidad de los trabajadores y jornaleros agrícolas, y se modifican las competencias exigidas, aumentando la importancia relativa de las tareas vinculadas a la calidad (Neiman y Quaranta, 2001).

En este escenario la pequeña y mediana producción[1], que logra insertarse en los esquemas productivos vinculados a la producción de calidad, debe adaptarse a las concepciones, vínculos agroindustriales y prácticas productivas que comienzan a ser exigidos. De esta manera, se plantea como objetivo principal de esta Tesis conocer y analizar las formas en que los pequeños y medianos productores de la zona alta del río Mendoza resuelven la organización del trabajo bajo estos esquemas de ‘calidad’. Para alcanzar este objetivo, previamente se examina cómo los pequeños y medianos productores resuelven sus vinculaciones con el eslabón agroindustrial en el marco de la elaboración de uva bajo estándares reestructurados. Igualmente se discriminan aquellos cambios enunciados en torno a la organización social de la producción en la explotación primaria, y finalmente se discuten las formas de organización del trabajo halladas, involucrando al productor, a su familia y a aquellos trabajadores no familiares que participan del proceso productivo.

Debido a que se busca captar la complejidad de las formas de organización social del trabajo en la producción pequeña y mediana en contextos reestructurados, buscando recuperar las prácticas de los productores, se considera el estudio de caso como la estrategia de investigación pertinente que nos permite conocer este fenómeno de forma holística y situada(Neiman y Quaranta, 2012). Específicamente aquí, el estudio de caso implica una estrategia metodológica cualitativa flexible, dialogando a lo largo de la Tesis con elementos cuantitativos, con el objetivo de poner en tensión realidades subyacentes, dando cuenta de la complejidad de las relaciones sociales estudiadas.

Brevemente, entre los principales hallazgos de la Tesis se confirma el proceso de reestructuración acontecido en un sector específico de la vitivinicultura, pero no bajo un esquema unívoco de concepciones y prácticas, sino más bien bajo las ‘calidades’, que implican diversas formas de entenderla, así como prácticas divergentes en cuanto a cómo lograrla. Asimismo, se reconoce la importancia creciente que la vinculación con las bodegas[2] implica para las formas de producir y de trabajar de los pequeños y medianos productores que, aunque independientes en términos jurídicos por poseer la propiedad de la tierra, necesariamente deben colocar su producción para no perder la cosecha. Ahora bien, la forma concreta que adoptará este vínculo (en cuanto a labores culturales, formas de realizar las tareas, supervisiones, formas de pago, y establecimiento del precio) se relaciona justamente al segmento de calidad al cual se encuentre destinada la uva. Pero esto no es todo: esta relación social se encuentra atravesada por dimensiones subjetivas no menores, como la historia particular de cada relación entre un productor y una bodega específica, que le imprimen a cada vínculo especificidades que escapan a los lineamientos y las prácticas de las ‘calidades’.

De cualquier forma, estas normalizaciones de las ‘calidades’ puestas en marcha por las bodegas no se traducen automáticamente en formas específicas de organizar la producción y el trabajo, ya que el pequeño y mediano productor cuenta con márgenes que le permite introducir cambios en la gestión, poner en marcha formas alternativas de realizar una misma actividad, e incluso evitar la ejecución de ciertas labores culturales. En otras palabras, no todos los pequeños y medianos productores deben realizar las mismas tareas en la explotación y menos aún, de la misma forma, por lo cual tampoco encontramos en este sentido una exclusiva forma de organizar la producción bajo las ‘calidades’. Así, a partir de este hallazgo, se construyeron analíticamente tres niveles de vinculación entre el productor pequeño y mediano, y las bodegas bajo las ‘calidades’. En todo caso, la imagen de que el pequeño y mediano productor organiza su propio proceso de trabajo como lo haría cualquier propietario de los medios de producción es una invención: en estas formas de vinculación bajo las ‘calidades’, pierde parte de su capacidad de decisión sobre el proceso productivo y sobre sus propios medios de producción.

Ya “puertas adentro” de la explotación, las formas de organizar el trabajo en la pequeña y mediana producción vitivinícola puede ser organizado a partir de la combinación, o el uso exclusivo, de trabajo familiar y de trabajo no familiar. Concretamente el papel de la familia en la pequeña y mediana producción ha ido variando en función de elementos como la propia trayectoria del grupo familiar del productor, los cambios productivos y tecnológicos de cada explotación, las transformaciones más generales del sector vitivinícola, y ciertas modificaciones societales a nivel local. Así, se distinguen tres tipos modales de participación de la familia en la explotación, que involucran distintos miembros, formas alternativas de participar de la actividad vitivinícola, y finalmente disímiles tipos de contraprestación (remunerada – no remunerada), atravesados transversalmente por divisiones sexuales de tareas (tareas manuales y manejo de maquinaria: trabajadores hijos – pago de servicios, control de insumos: trabajadoras hijas y esposa), y desigualdades de género en cuanto a poder de decisión y a percibimiento de un salario monetario.

Sin embargo, estos pequeños y medianos productores vitivinícolas no recurren exclusivamente a su familia para satisfacer las demandas de trabajo de su explotación, sino que también despliegan estrategias vinculadas a la contratación de mano de obra no familiar, tanto permanente –obrero rural y contratista de viña–, como transitoria –principalmente para poda, atada, y cosecha–, poniendo en marcha una diversidad de formas de contratación, tareas a cargo, formas de involucramiento, y sistemas de remuneración al interior de cada uno de estos grupos. Algunos de estos elementos se encontraban presentes de forma previa a la reestructuración y han sido re-actualizados para responder a las nuevas demandas y exigencias de las ‘calidades’, mientras que otros han surgido a partir de esta última gran transformación.Respecto de la contratación de no familiares, resalta el sostenimiento en el tiempo de un sistema de remuneración vinculado al pago a destajo, en un contexto de aumento de las tareas y controles vinculados a las ‘calidades’. Este elemento contradice aquellas concepciones que vinculan de forma directa y lineal la implementación de tareas con mayores competencias y capacidades por parte del trabajador, con el pago por jornal, por considerar que el pago a destajo generaría en el trabajador una mayor preocupación por su productividad que por las formas específicas de realizar una actividad. En torno a esto, se sostiene que los productores pequeños y medianos logran involucrar a los trabajadores en la realización de actividades vinculadas a las ‘calidades’ en función principalmente de relaciones de parentesco, vecindad y amistad, sin por esto modificar el sistema de remuneración por productividad. En otras palabras, las formas de organizar la producción no se encuentran atadas a formas específicas de remuneración, ni a maneras estipuladas de involucramiento del trabajador.

Así, las relaciones desiguales entre eslabones se reproducen y refuerzan a lo largo del complejo agroindustrial: las bodegas se vinculan con la producción agrícola moldeando socialmente a pequeños y medianos productores dispuestos a adaptarse a la elaboración de una mercancía agrícola específica, forzando su organización productiva para mantenerse en este sector productivo; ahora bien, una vez degradado este eslabón primario, la precarización de las condiciones y características del trabajo agrícola constituyen su consecuencia observada.

Analizando en conjunto el trabajo familiar y el no familiar, como un hallazgo de esta Tesis, se reconoce que en la pequeña y mediana producción vitivinícola el involucramiento de la familia no implica necesariamente el desplazamiento, o el desvanecimiento, del trabajador asalariado. Y a la inversa también aplica: el hecho de contratar asalariados a lo largo del ciclo productivo, e incluso de tipo permanente, no conlleva el desvinculamiento de la familia para con la unidad productiva. En todo caso, permite interrogarnos acerca del tipo de participación a la que se hace referencia, pero no implica de ningún modo que la familia inevitablemente se desligue completamente de la unidad productiva vitivinícola.

En definitiva, creemos relevante destacar la complejidad y riqueza que portan las configuraciones resultantes en estos contextos de reestructuración productiva, que no implican ni una completa subordinación de la pequeña y mediana producción a las exigencias de la agroindustria, ni tampoco una relación de igual a igual entre estos dos agentes sociales. En otras palabras, estos productores pequeños y medianos, lejos de agotarse en la exclusión, descomposición, o inviabilidad, constituyen sujetos sociales activos, que se insertan diferencialmente en esquemas de vinculación bajo las ‘calidades’ con las bodegas, a la par que complejizan las formas de organizar la producción y el trabajo en su propia explotación a partir de nuevos procesos aunque sin la desaparición de rasgos históricos, en un interjuego entre persistencia, adaptación y reconfiguración.

Bibliografía

Bocco, A., y Neiman, G. (2001). Mercado de calidad y trabajo. El caso de la vitivinicultura argentina. V Congreso Nacional de Estudios del Trabajo. Buenos Aires: ASET.

Bocco, A., Dubbini, D., Rotondo, S., y Yoguel, G. (2007). Reconversión y empleo en la industria del vino. Estructura productiva y dinámica del empleo en el complejo vitivícola: un análisis del sector bodeguero nacional. V Jornadas Interdisciplinarias de Estudios Agrarias y Agroindustriales. Facultad de Ciencias Económicas UBA. Buenos Aires.

Buttel, F. H. (1997). Some observations on agro-food change and the future of agriculture sustainability movements. In D. Goodman, y M. J. Watts, Globalising food. Agrarian Questions and Global Restructuring (pp. 344-365). Londres : Routledge.

Friedmann, H. (1980). Household production and the national economy: concepts for the analysis of agrarian formations. Journal of Peasant Studies, 7(2).

Goldfarb, L. I. (2005). The Quality Paradigm: Restructuring processes and social relationships in the viticulture sector of Mendoza, Argentina. The Hague: Institute of Social Studies.

Gutman, G. (2000). Dinámicas agroalimentarias y empleo agrícola: un enfoque sistémico. Revista Latinoamericana de Estudios del Trabajo, Año 6, Nº 12, 5-28.

Neiman, G. (2003). La “calidad” como articulador de un nuevo espacio productivo y de organización del trabajo en la vitivinicultura mendocina. En M. Bendini, J. Salete Barbosa Cavalcanti, M. Murmis, y P. Tsakoumagkos, El campo en la sociología actual: Una perspectiva latinoamericana (pp. 291-314). Buenos Aires: La Colmena.

Neiman, G., y Quaranta, G. (2001). Reestructuración de la producción y flexibilidad funcional del trabajo agrícola en la Argentina. Revista Latinoamericana de Estudios del Trabajo, 12(6), 45-69.

Neiman, G., y Quaranta, G. (2012). Los estudios de caso en la investigación sociológica. In I. Vasilachis de Gialdino, Estrategia de investigación cualitativa (pp. 213-238). Barcelona: Editorial Gedisa.

Teubal, M. (1999). Complejos y sistemas agroalimentarios: aspectos teórico-metodológicos. En N. Giarraca, Estudios Rurales. Teorías, problemas y estrategias metodológicas (pp. 97-121). Buenos Aires: La Colmena.

 

Notas

[1] Desde una perspectiva histórica, este sector productivo ha tenido una importante participación dentro del sector, siendo la atomización una de sus características más notorias.

[2] Este vínculo no surge con la última reestructuración acontecida, sino que la articulación entre productor y bodega modifica sus características, a la par que este sector de la agroindustria se reestructura hacia otras variedades, procesos productivos y mercados.