30 años de Sociedad y Religión / Aldo Ameigeiras y Fortunato Mallimaci

Fortunato Mallimaci, Aldo Ameigeiras y Comité de redacción

Hace 30 años, en setiembre de 1985, publicamos el primer número de Sociedad y Religión. En un mundo científico en recomposición con intereses variados y rivalidades y egos múltiples, luego de años de dictaduras cívico-militares y religiosas, celebrar treinta años consecutivos es un acontecimiento extraordinario.

Nacimos con un objetivo explicitado en el primer número en términos de “cubrir el vacío que existe en los estudios sobre el fenómeno religioso en la Argentina” y hacerlo en un marco “abierto al diálogo” y claramente “pluralista e interdisciplinario”. Una instancia en la que tuvieran un espacio especial aquellos interesados en una perspectiva científica para el conocimiento del fenómeno religioso en la sociedad.

Eran momentos de posdictadura, de transición democrática, de retomar una vida científica y académica que había sido clausurada y perseguida por años. Era también una apuesta a la posibilidad de vivir en democracia y producir conocimiento crítico válido y perdurable desde las ciencias sociales, áreas especialmente perseguidas y diezmadas en esa época. Ingresar como becario al CONICET era una excepcionalidad e ingresar a la carrera de investigación una rareza desconocida. Los dedos de la mano alcanzaban para contar los ingresos anuales.

Hoy en 2015 en la Argentina y Latinoamérica vivimos en un contexto de fortalecimiento democrático, de ampliación de derechos y de aceptación de la riqueza de la diversidad en las esferas del mundo de la vida. Mucho se ha realizado y mucho falta para que los bienes sociales, simbólicos, económicos y religiosos sean distribuidos en el conjunto de la población. Nosotros apostamos a que nuestros conocimientos colaboren para acelerar esa distribución. En esto no somos neutros.

El CONICET y el mundo de las ciencias también se han transformado en nuestra república. Un ministerio dedicado exclusivamente a ellas y con una inversión nunca antes igualada, muestran los cambios. Hoy las ciencias sociales y humanas son legítimamente reconocidas en el sistema académico y científico, los becarios en esas áreas se cuentan por centenas en el CONICET y son decenas los que ingresan anualmente a la carrera de investigador. Las ciencias sociales y humanas en la Argentina tienen reconocimiento y significación nacional e internacional. Nuestra revista Sociedad y Religión y nuestro programa de Sociedad, cultura y religión en el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (y sociales) CEIL son ejemplos de esos avances. De un becario y un investigador en 1985, pasamos a ser hoy once investigadores y casi una decena de becarios en nuestro programa.

Desde el primer número hemos insistido en el estudio de las creencias religiosas como un aporte al estudio y conocimiento de nuestras sociedades. Las creencias forman parte de la sociedad y afectan y son afectadas por los conflictos, tensiones, amores, alegrías, odios y sueños que habitan en ella. Las creencias religiosas son una más de entre todas las creencias. Por eso hemos buscado habilitar distintos paradigmas teóricos y metodológicos desde una triangulación entre lo cuanti y cualitativo; posibilitar el conocimiento crítico con enfoques y abordajes diferentes y otorgar visibilidad a fenómenos, hechos y expresiones de lo sagrado y lo espiritual en un contexto de fuerte desregulación de las creencias, cuentapropismos y comunitarismos religiosos, múltiples secularizaciones y modernizaciones.

Es un espacio académico y científico, entonces, dispuesto a otorgar visibilidad a las creencias, especialmente las religiosas en un amplio continuum que va tanto a lo institucionalizado organizado, como a las vivencias y experiencias religiosas deslegitimadas o más frecuentemente estigmatizadas, ninguneadas o invisibilizadas. Espacio también para todo ese mundo de aquellos y aquellas que se manifiestan indiferentes o alejados o no encuentran sentido a las creencias religiosas. Una revista que presta atención también a las afinidades y aversiones de esa esfera hacia el mundo de la política, del arte, de la sexualidad, del estado, del mercado. Abarca la religión como situación, como relación, como probabilidad, como contexto que también es cultura, institución, movimiento social, ética, subjetividad y sociabilidad al mismo tiempo.

Por eso, a partir de las investigaciones realizadas, hemos ido tomando distancia epistemológica de aquellos que siguen creyendo en divisiones esencialistas entre espacios irreductibles que separan lo público de lo privado, lo sagrado y lo profano, lo político y lo religioso a la hora de comprender e interpretar nuestras sociedades. Así como ya no hay (¿alguna vez lo hubo?) monopolio de lo religioso en las instituciones llamadas religiosas, también lo religioso y la religiosidad lo investigamos más allá de lo espiritual, lo sagrado y lo cultual. Los actores con sus múltiples y diversas lógicas, linajes, memorias, racionalidades y campos donde lo religioso puede o no estar presente, tratan de ser nuestra prioridad a la hora de analizar trayectorias y caminos.

Así, nuestra publicación ha mostrado y muestra en estos 30 años que hay catolicismos, cristianismos, evangelismos, judaísmos, islamismos y múltiples expresiones de lo religioso y la religiosidad en el territorio, en los niveles nacional, regional y planetario. Hemos publicado trabajos de nuestro país, de America latina y del resto del mundo mostrando que el conocimiento no tiene fronteras y que es necesario comprender lo global y lo local, en relación y tensión. Nuestra revista ha ido también generando instancias de evaluación y criterios de cientificidad que garantizan a los lectores el acceso a trabajos realizados con los adecuados recaudos de rigurosidad y fundamentación teórico-metodológica, pero también nos hemos inclinado por el acceso abierto a la publicación. Sociedad y religión está hoy indexada científicamente en los principales referentes nacionales e internacionales. Eso fue y es posible gracias al enorme trabajo de preparación de cada número de la revista por el equipo editorial y por sus colaboradores.

Se trata así de brindar a los investigadores locales y latinoamericanos un espacio propicio para dar a conocer sus producciones y a su vez un medio que sirva de nexo con otras publicaciones y centros e institutos científicos, facilitar el diálogo y el encuentro con otras miradas y perspectivas académicas en las ciencias. Buscamos dar a conocer los estudios y los trabajos realizados, desde la singularidad de nuestra sociedad, modernidad, secularización y laicidad latinoamericana y argentina. Modernidad que no es excepcional sino una más entre las actuales modernidades globalizadas. Modernidad latinoamericana que produce religión, creencias y comunidades religiosas y nuevos bienes de salvación que han quebrado el antiguo monopolio católico y muestran un activo mercado de salvación.

En los treinta años se ha recorrido un largo camino en que al esfuerzo y el compromiso de los fundadores se les fue sumando las colaboraciones, los trabajos y especialmente la confianza y el reconocimiento de los investigadores y de los especialistas. Un recorrido profundamente inserto en los avances y retrocesos, los logros y las dificultades de una sociedad decidida a construir y consolidar la democracia, fortalecer el estado y la sociedad civil, rehacer memorias y utopías emancipadoras.

Un camino a su vez atento y solidario a las experiencias y los procesos que atravesaba Latinoamérica empobrecida y limitada en el marco de políticas neoliberales generadoras de vulnerabilidad y desigualdad social. Un contexto latinoamericano en el cual no era fácil consolidar un campo de estudio que considerara la importancia del conocimiento científico de un fenómeno que como el religioso no solo posee múltiples implicancias socio-políticas y culturales sino que conforma una instancia relevante desde donde abordar el conocimiento de las relaciones sociales, los grupos de poder, y la sociedad en general. Por eso desde nuestra revista buscamos primero consolidar un espacio académico nacional y luego largarnos a la aventura de lo regional, que se logró con la creación de la Asociación de Cientistas Sociales de la Religión del Mercosur y la consolidación de un grupo sobre sociedad y religión en CLACSO. En este largo camino local no podemos dejar de mencionar a nuestro compañero Jorge Soneira y en lo regional a Flavio Pierucci, que impulsaron estas iniciativas si bien ellos ya no están entre nosotros; sabemos que hoy nos acompañan y dan fuerza desde otro lugar.

En estos treinta años Sociedad y religión no solo fue y es un esfuerzo académico sino también el enorme desafío de mantener la calidad y continuidad en la edición gráfica jaqueada por la falta de recursos y las dificultades para la impresión. Del primer número mimeografiado a la actual producción digital se ha extendido un derrotero que nos enorgullece y a su vez nos impulsa a mejorarlo. A lo largo del mismo nos hemos visto obligados a multiplicar la búsqueda de alternativas de financiamiento (pasando de los primeros números fruto del mecenazgo altruista individual al aporte institucional); incrementar el esfuerzo personal para suplir con trabajo directo los desafíos de la edición, la impresión y la distribución que hoy, con el apoyo institucional del CEIL del CONICET y de los proyectos de investigación de nuestro programa Sociedad, cultura y religión vamos poco a poco superando.

A todos los lectores y lectoras, queremos darles muchísimas gracias por acompañarnos, darnos fuerzas, criticarnos y seguir confiando en Sociedad y religión. Treinta años de continuidad es mucho y queremos hacer con ustedes el esfuerzo de permanecer otros treinta más. Será una tarea de grupo y de equipo que queremos hacer con todos ustedes.