Sindicatos y política en Argentina, 1968-1970. División, fractura y unidad en el peronismo :: Darío Dawyd

En la tesis doctoral abordé la trayectoria del sindicalismo argentino de fines de los años sesenta, desde la división de la CGT en marzo de 1968 a la unidad de la central en julio de 1970. La mirada de la investigación fue fijada en los diversos nucleamientos en que se dividía el sindicalismo, sus relaciones con el gobierno militar y los partidos y movimientos políticos proscriptos, con especial énfasis en el peronismo. El recorte trazado fue entre dos fechas cruciales: la primera es marzo de 1968 cuando se formó la CGT de los Argentinos, mientras que en la CGT Azopardo permanecieron los dirigentes nucleados en torno de Augusto Vandor. Entre ambos sectores se disputaron la conducción del peronismo local, mientras al margen de ellos el participacionismo buscó relanzar una alianza militar-sindical, a pesar de los escasos beneficios sociales que el acercamiento al gobierno militar podía mostrar al conjunto de los trabajadores. La segunda fecha es julio de 1970 cuando se normalizó la CGT bajo la dirección de Rucci y la ausencia de los sectores peronistas que habían liderado la CGTA.

Entre ambos momentos Argentina fue conmovida por movilizaciones crecientes, puebladas y un aumento generalizado de la violencia popular y represiva por parte del Estado. Aquellos acontecimientos se enmarcaron en el punto de partida que supuso la división de la CGT en 1968, cuando las diferencias sindicales se mostraron irreconciliables y consagraron la primera división de la central entre sectores peronistas que ya no volverían a estar juntos ni ante el llamado del propio Perón. Tras la división se registró la primera etapa de expansión de la CGTA y posteriormente la búsqueda de unidad dispuesta por Perón con vistas a verticalizar el movimiento. Después de ambos procesos, en una Argentina que comenzaba a experimentar sucesos violentos crecientemente, se produjeron los rosariazos, el cordobazo y el asesinato de Vandor. Tras los mismos se analizó la búsqueda del gobierno por la reimposición del orden a través de la represión a la CGTA y la intervención en Azopardo. Pocos meses después el proceso terminó con la elección de Rucci en la CGT y la vuelta de los participacionistas a la misma. Recién en 1970 estos últimos obtuvieron su único logro (las Obras Sociales) en un contexto donde las diferencias se acentuaban y los combativos buscaban una definición revolucionaria del peronismo.

A lo largo de la investigación se buscó reconstruir la división de la CGT entre 1968 y 1970 y relevar su impacto en la política argentina de los años de la proscripción, en la crisis de las identidades políticas, especialmente su relación con la fragmentación del peronismo. Durante el desarrollo de la investigación emergió una imagen de los actores políticos que está presente sólo parcialmente en los estudios que trataron sobre ellos. Así, el período que cubre la investigación fue caracterizado como de reformulación de las identidades políticas en el peronismo, pero también en otros sectores políticos y entre quienes hasta aquel momento se habían mantenido alejados de la política. La creciente politización y radicalización afectó a quienes estaban distanciados de la política en tanto se vieron confrontados o convocados por la situación que atravesaba el país, América y el mundo. Los acontecimientos que generalmente se cifran como productores de aquel quiebre fueron entre otros la muerte del Che Guevara y el Cordobazo. Sin embargo, otros hechos fueron relevados como esclarecedores: el propio golpe militar, el apoyo del vandorismo al mismo, la formación de la CGT de los Argentinos, el asesinato de Vandor y las pequeñas conmociones acumuladas en cada acto y cada manifestación.

Caben destacar tres elementos centrales de la tesis, que configuran lo que pretenden ser los hallazgos de la misma, al margen de la reconstrucción empírica de un período de la historia sindical poco frecuentado: la relación entre la dictadura de Onganía y la reformulación de las identidades políticas, la división de la CGT y la lucha por la representación peronista, y la emergente violencia política y la salida de la dictadura. Respecto del nuevo gobierno militar, se relevaron dos características que fueron consideradas centrales del mismo, tanto la búsqueda de un nuevo orden social a través de la generalización de la proscripción, la represión y la extensión de la dictadura por diez o veinte años, como un nuevo orden económico, encarado con planes de racionalización del Estado y reformas liberales, que dejaran para siempre a un lado la “economía populista” y el peso relativo de los trabajadores en ella. Ambos proyectos fracasaron al verse confrontados con movilizaciones de quienes se oponían a las reformas y no estaban dispuestos a seguir siendo proscriptos. Ambos discursos dieron el marco para un gran momento de reformulación de las identidades políticas durante la Revolución Argentina, similar al que se dio en la segunda mitad de los años cincuentas, cuando a tono con las disputas políticas tras el derrocamiento de Perón, las tendencias sindicales se debatieron primeramente entre peronistas y antiperonistas. Pocos años después ambas comenzaron a fragmentarse en diferentes tendencias que fueron cristalizadas tras el golpe de 1966 con el desarrollo del participacionismo, confrontacionismo y dialoguismo. En esta reformulación tuvieron menor influencia los herederos del antiperonismo y la misma se debatió mayormente entre peronistas. De manera general, entonces, las tendencias sindicales encabezadas por los tres distintos nucleamientos analizados en la tesis, representaron en el marco proscriptivo general del onganiato las tres identidades políticas mayoritarias en un contexto de crisis política que fragmentó tanto al peronismo (sindical y político) como también al radicalismo y políticos de otras tendencias, intelectuales, artistas y profesionales.

Respecto de la disputa por la representación del peronismo y por la CGT se indagó en al ausencia de una equivalencia que permitiera la unidad; la división se mantuvo, incluso ante directivas del propio Perón de reorganización en torno a las 62 Organizaciones. Recién tras las conmociones sociales que llevaron al gobierno a reprimir a la CGTA, tanto las 62 como la Nueva Corriente de Opinión (participacionismo) tuvieron el camino allanado, pero la alteridad que juntó a aquellas tendencias fue en parte la necesidad de no perder el control frente a los combativos de todo el país (que la habían cuestionado seriamente entre 1968-69), además de la recomposición institucional de un elemento tradicional de la identidad peronista, como era la CGT. Respecto de la CGTA, pudimos estudiar su declive en la tensión que sufrió entre ser una central sindical formada por instituciones que requieren el reconocimiento estatal, por congregar a la oposición al represivo gobierno militar (del que sus integrantes requerían aquel reconocimiento) y por ser expresión mayoritariamente del peronismo combativo pero en integración plural con nucleamientos no peronistas. Si bien la bibliografía destaca el derrotero de la CGTA de manera aislada del de su competidora de Azopardo y del participacionismo (en una ausencia donde queda más expuesta la experiencia combativa) se pudo reconstruir cómo desde el Congreso Amado Olmos la elección de Ongaro frustró el integracionismo entre el gobierno y el dialoguismo-participacionismo, así como posteriormente las diferencias entre estos últimos hicieron que no compartieran la CGT Azopardo. De esta manera, la experiencia que comenzó en 1970 con Rucci al frente de la CGT poco podría leerse como seguidora de la dirigencia de Azopardo que la precedió dos años atrás, porque aquella había actuado sin participacionistas ni duros, mientras que el proceso que se abrió en 1970 estaba emparentado con una apertura política diametralmente distinta del contexto del onganiato, en el que ambas CGT habían competido.

Finalmente, acerca de la relación entre la violencia y la salida política, se estudió la relación entre los sindicatos combativos (atravesados por la búsqueda de nuevas formas de protesta ya desde fines de 1968) y la conformación de nuevas formas de lucha desde instituciones fuertemente vinculadas al Estado. Los límites de la nueva oposición social encabezada por la CGTA, además de las instituciones que la integraban, estaban dados por el contexto en el que se desarrollaba. Éste estaba marcado por el gobierno del general Onganía y su proyecto de eternización en la presidencia, frente a lo cual lo que equivalía a los opositores era de manera muy general la lucha contra aquella dictadura. La mayor parte de la nueva oposición se volcó al llamado por la vuelta de la soberanía popular sin proscripciones, mientras que, para otros, cerrados todos los caminos institucionales, la violencia aparecía cada vez más como una alternativa válida. El alcance de la definición de revolucionario, que atravesó a la identidad política combativa, puso en juego la extensión de la violencia entre quienes si bien podían aceptarla como respuesta a una situación opresiva, no lo hacían en pos de la asunción de la violencia como (única) posibilidad de cambio. La rápida frustración del proyecto del 66 (por las movilizaciones encabezadas por el heterogéneo arco opositor) realineó a los actores políticos en las grandes identidades previas (que volvieron a militar a la espera de una salida política) e imposibilitó la formación de una nueva identidad política que los militares (y participacionistas) pretendían superadora de las antiguas divisiones, pero también imposibilitó la consolidación de la nueva oposición que se había unido para luchar contra el proyecto militar. En estas coordenadas buscamos interpretar el derrotero final de la CGTA, el mayor aunque también más frágil anclaje institucional de los opositores, en la medida en que en el comienzo de la salida política comenzaron a recomponerse las organizaciones políticas tradicionales.

 

Para citar este artículo: CEIL, "Sindicatos y política en Argentina, 1968-1970. División, fractura y unidad en el peronismo :: Darío Dawyd", 7 marzo, 2012, URL:http://www.ceil-conicet.gov.ar/2012/03/sindicatos-y-politica-en-argentina-1968-1970-division-fractura-y-unidad-en-el-peronismo-dario-dawyd/. Consultado: 26 mayo, 2022